Los dokkaebi son los duendes traviesos del folclor coreano, primos lejanos de los chaneques: no nacen de un humano muerto, sino de un objeto viejo o manchado de sangre que queda poseído, y pueden ayudarte o fastidiarte según cómo los trates. Se les culpaba de incendios y de enfermedades contagiosas, y en la isla de Jeju existe una ceremonia tradicional de sanación cuyo objetivo es alejarlos de la persona afectada, incluidos padecimientos mentales que antes se atribuían a esas presencias.