En agosto de 1974, dos jovenes contaron que se toparon de frente con un ser bipedo de pelaje oscuro en pleno dia, sin la coartada de la penumbra. Segun su relato, la criatura los miro fijamente unos segundos y luego se metio al monte con una agilidad que no cuadraba con su tamano. Encaja con el patron regional de la epoca: olor fetido previo, gruidos graves, animales domesticos en panico y huellas de hasta cuarenta centimetros en el lodo.