El Chollima es el caballo volador de la mitología coreana, equivalente al Pegaso griego: su nombre alude a la distancia enorme que podía cubrir en un solo día, casi el largo de la península. La versión original cuenta que nadie logró domarlo y por eso terminó ascendiendo al cielo. En Corea del Norte lo bajaron de vuelta a la tierra convertido en propaganda: hay una estatua monumental de decenas de metros donde el caballo carga a un obrero con un documento del partido y a una mujer con arroz, y su nombre bautiza equipos deportivos, estudios de cine y campañas de desarrollo económico.