El consultorio de Pachita y las cirugías del hermanito
POSESIÓN / INFESTACIÓNLEYENDA◆◆◆◇◇
En los años setenta, una curandera invidente atendía enfermos en la Ciudad de México operándolos casi a mano limpia: decía cambiar riñones, médulas, vértebras y hasta cerebelos en cuestión de minutos, sin pasos intermedios ni cicatrices. Aseguraba que no era ella quien operaba, sino un espíritu que tomaba su cuerpo y la guiaba, presentado como el de un emperador mexica. Cargaba un cuchillón burdo más como utilería que como herramienta, para que la gente no se espantara de ver solo manos. Por su consultorio pasaron políticos, gente de gobierno y científicos curiosos; uno de ellos la acompañó durante meses y escribió libros sobre lo que vio.