En Turquía la entidad de los terrores nocturnos se manifiesta apretando el cuello de su víctima mientras esta permanece paralizada. Entra en la categoría de demonios del episodio: seres cuyo objetivo aparente es generar el máximo miedo posible, sin más propósito que ese. La sensación reportada es ahogo, gritos que no salen y pánico absoluto.