En la parte más antigua del cementerio se aparece, según los relatos que circulaban entre los jóvenes que se colaban en los sesenta, la figura de un monje con capucha. Es la aparición más recurrente del lugar antes de que el asunto del vampiro se comiera toda la atención, y uno de los dos ocultistas del caso creció persiguiendo justamente esa historia por vivir cerca del panteón.