En la mitad oriental del cementerio se repite el relato de una figura femenina vestida de blanco que recorre las tumbas buscando a sus hijos, a los que ella misma habría matado. Los conductores del podcast la comparan de inmediato con la Llorona mexicana por el mismo patrón: madre infanticida condenada a buscar eternamente a sus criaturas. El relato circulaba entre residentes y prensa local mucho antes de que el cementerio se volviera famoso por el vampiro.