Entre el 9 y el 10 de enero de 1967, un automovilista atropelló de madrugada lo que pensó era una persona tirada en la carretera cerca de Fort Lauderdale. Al bajarse vio que el bulto era una criatura peluda de más de dos metros que se incorporó despacio y le gruñó; el hombre huyó y luego levantó reporte. Ese mismo día la policía recibió más de veinte llamadas de vecinos reportando lo mismo, y a la madrugada siguiente un oficial en patrulla se topó con el animal, que le mostró los dientes y los ojos color ámbar; le disparó varias veces y la criatura se metió al bosque. La búsqueda posterior incluyó elementos a pie y helicóptero, y no encontró nada.