Espíritu femenino de cabello largo y vestido blanco que, dice la tradición, aparece junto a los troncos espinosos de la ceiba peinándose y espera a hombres borrachos que se meten a la selva. Los seduce y los lleva caminando hasta un nopalar; cuando el hombre intenta tocarla, la figura se transforma en un ser monstruoso y lo lanza entre las espinas. El episodio explica su origen: era una diosa maya asociada a la muerte y al autosacrificio, representada colgando de un árbol, que tras la evangelización fue reinterpretada como demonio seductor y castigador. Otra versión la vuelve una mujer libre y bondadosa, despreciada por el pueblo, de cuya tumba brotaron flores.
FECHA
30 de julio de 2026
VERIFICACIÓN
SIN VERIFICAR
NATURALEZA
Leyenda
CATEGORÍA
Otra leyenda regional
ÉPOCA
origen prehispánico maya, transformado tras la conquista española (siglo XVI en adelante)