En el sur de Victoria, donde el monte llega hasta la costa cerca de la Great Ocean Road, se reportan desde la década de 1830 felinos negros grandes en una región donde oficialmente no debería haber ninguno. El expediente va de rumores de recién llegados hasta declaraciones bajo juramento y videos recientes. Las hipótesis razonables incluyen el comercio histórico de animales exóticos, gatos ferales que se asilvestraron y crecieron con generaciones, o animales escapados de circos ambulantes y guarniciones militares. El patrón se repite en otras zonas del país con distintos nombres locales.