Residencia de arquitectura colonial neerlandesa en Bandung, con techos altos, terrazas amplias y ventanales, que arrastra un olor persistente a papa que nadie ha logrado explicar ni eliminar. El folclor local lo atribuye a un accidente doméstico de la época colonial: un niño pequeño al cuidado de una empleada cayó en una olla enorme de papas hirviendo y murió; los padres culparon a la muchacha, la castigaron con dureza y ella terminó quitándose la vida. Los visitantes reportan el llanto de un niño resonando por la casa, sobre todo cerca de la cocina, acompañado de un sonido como de agua salpicando. Se han descrito apariciones de un niño, la figura de un hombre con un costal, sesiones de grabación con voces en neerlandés y en indonesio pidiendo ayuda, e imágenes térmicas con siluetas humanas donde no había nadie.
FECHA
30 de julio de 2026
VERIFICACIÓN
SIN VERIFICAR
NATURALEZA
Leyenda
CATEGORÍA
Aparición residual
ÉPOCA
Época colonial neerlandesa; la casa cambió de dueños varias veces desde entonces