ARCHIVO ABIERTO · SIN VEREDICTO
EXPEDIENTES
El archivo completo de lo registrado: cada caso con su fecha, tipo de fenómeno y las voces que lo confirman o lo desmienten. Toca un expediente para abrirlo en el mapa.
En enero de 1686, una mujer joven y pobre de la ciudad de Querétaro, casada con un zapatero indígena que vivía en Celaya, se presentó por su propia voluntad ante el Santo Oficio a confesar hechicería y pacto con el demonio. Contó que otra mujer la visitó ofreciéndole hierbas y polvos para dejar impotente a un hombre, que ella se los echó en el chocolate, y que después una voz sin cuerpo empezó a hablarle de noche en su casa cerrada diciendo que venía en representación de la otra, disfrazado con la apariencia del propio afectado, y que el daño ya estaba hecho. Al negarse a ser su esclava se dio cuenta de que era el diablo, pero terminó aceptando el trato: como prenda recibió un cachorro negro, con la condición de no rezar ni ir a misa. Le acabaron achacando hasta una ola de posesiones que sacudía a las jóvenes de la ciudad. Se retractó, la libró de la hoguera y fue paseada desnuda en un burro con capirote por las calles mientras pregonaban sus delitos, más azotes, destierro de diez años y trabajos forzados en un hospital de leprosos. El apodo le vino de la miseria: se decía que comía ratones para no morirse de hambre.
Un jinete vestido de negro ofrece riquezas a cambio del alma en caminos solitarios.