ARCHIVO ABIERTO · SIN VEREDICTO
EXPEDIENTES
El archivo completo de lo registrado: cada caso con su fecha, tipo de fenómeno y las voces que lo confirman o lo desmienten. Toca un expediente para abrirlo en el mapa.
En este pueblo de la sierra del sur de Cataluña se cuenta que bajan de la montaña unos perros negros endemoniados que solo se dejan ver de noche, con la silueta recortada en el horizonte y los ojos encendidos. No atacan tanto a la gente como al ganado: se reconoce su paso porque, a diferencia de un lobo, no se comen a la oveja, nada mas la dejan sin sangre. La criatura acabo formando parte de la identidad del lugar, cuyo nombre se lee como el prado de esos perros, y salto de los retablos religiosos al escudo del municipio. Hoy tiene monumento junto al ayuntamiento y visitas guiadas para quien llega a la zona.
Antes de que el chupacabras tuviera nombre, en el sur de Texas ya había reportes que hoy se le atribuirían. Un ranchero de esta zona fronteriza encontró un toro muerto completamente vacío de sangre, sin señales de pelea y sin manchas en el suelo alrededor del cuerpo. En la misma región, a mediados de los setenta, se habían reportado avistamientos de un ave gigantesca del tamaño de un cóndor volando de noche, coincidiendo con una racha de ganado mutilado y desangrado.
Tras los primeros reportes mexicanos, la ola de animales desangrados se movió por varios estados del norte y del golfo, y esta ciudad fronteriza sonorense fue uno de los puntos citados. Ahí los reportes describían un bicho mucho más pequeño de lo que contaba la leyenda: apenas entre treinta y cuarenta y cinco centímetros de alto, lo que hizo especular que se estaban confundiendo varias criaturas distintas bajo un solo nombre.
A inicios de mayo de 1996 una comunidad rural sinaloense reportó una criatura enorme parecida a un murciélago rondando de noche. Cada mañana aparecían cabras secas, con la sangre succionada y la carne intacta, detalle que a los propios locales les resultó absurdo: ningún depredador conocido desperdicia la carne. Los agricultores se organizaron en escuadrones de vigilancia nocturna y pidieron que mujeres y niños no salieran de las casas después del anochecer, aunque a las personas nunca las tocó.
En mayo de 1997 el fenómeno cruzó a Chihuahua. En ranchos de los alrededores de Ciudad Juárez empezaron a aparecer perros y mamíferos pequeños muertos con las mismas perforaciones en el cuello y sin sangre. Los testigos de esta etapa describieron un animal con tres dedos en manos y pies, en cuclillas, con los antebrazos pegados al pecho como un canguro y una hilera de púas en el lomo. Aquí también surgió la versión de que no usaba lengua sino una especie de tubo succionador que salía de la boca. Uno de los conductores cuenta que hubo casos con fotos en prensa local y que incluso biólogos universitarios fueron a revisar sin dar una explicación.
En agosto de 2018, en una calle de este pueblo de la costa norte de Puerto Rico, murieron alrededor de diecisiete gallos en el patio de una casa. La vecina contó en video que cerca de las dos de la mañana escuchó un escándalo de perros pero no se atrevió a bajar; su hijo, desde el balcón, alcanzó a ver un animal grande. A diferencia de los casos noventeros, los cuerpos aparecieron más maltratados, con alas rotas, lo que hace pensar en un depredador convencional. Aun así se popularizó la idea de que el responsable era una cría del chupacabras cruzada con la gárgola.
Semanas antes de junio de 2021, en esta isla-municipio al este de Puerto Rico aparecieron gallinas y conejos desangrados y, más raro todavía, varios caballos a los que algo les arrancó la cola. El alcalde de otro municipio se trasladó ahí con una veintena de voluntarios en camuflaje, luces de colores, armas tranquilizantes y campamento, escogiendo la noche de San Juan para la búsqueda. La alcaldesa local declinó aportar recursos municipales al operativo. No encontraron nada.
En la madrugada del 21 de diciembre de 1995, un vecino de 44 años estaba lavando su carro en esta zona costera del suroeste de Puerto Rico cuando algo lo sujetó por la espalda. Forcejeó con la cosa y después la describió como una figura simiesca de pelo negro y cerca de metro y medio de alto que huyó corriendo. Le quedaron cortes en el abdomen, aparentemente hechos con uñas o garras. La misma zona acumuló tantos avistamientos que años después fue destino de cacerías organizadas, y también se le atribuye otra criatura local a la que llaman la gárgola.
Durante 1995 este municipio del noreste de Puerto Rico concentró la primera oleada masiva de animales hallados muertos sin una gota de sangre: cabras, ovejas, gallinas, conejos, gatos, perros y hasta caballos y vacas, todos con dos o tres perforaciones en el cuello y sin rastro de sangre derramada alrededor. Para diciembre de ese año el conteo local rebasaba el millar de animales. El entonces alcalde tomó el asunto como causa personal y organizó expediciones nocturnas con voluntarios uniformados para intentar capturar a la criatura.
Ganado hallado sin sangre; testigos describen una criatura con espinas dorsales.