ARCHIVO ABIERTO · SIN VEREDICTO
EXPEDIENTES
El archivo completo de lo registrado: cada caso con su fecha, tipo de fenómeno y las voces que lo confirman o lo desmienten. Toca un expediente para abrirlo en el mapa.
La parte de atrás del plantel, donde hoy están el estacionamiento y las canchas, ocupa terreno de uno de los cementerios más viejos de Ciudad Juárez. Al construir la escuela trasladaron los restos, pero al parecer no todos: generaciones de exalumnos cuentan que las maestras los regañaban por escarbar en el patio, porque salían dientes y huesos, y que algún niño llegó a usar un hueso largo como bate. Los conductores mencionan también que cuando se levantó el domo del patio la prensa local reportó el hallazgo de cuerpos. Es el punto que ellos señalan como el más cargado de todo el edificio, y coincide con la zona donde ubican el accidente de la niña.
En septiembre de 1954, entre los niños del barrio obrero de Gorbals corrió el rumor de que una criatura altísima, de ojos rojizos y dentadura metálica, se había llevado y comido a dos chiquillos del rumbo. Sin adultos que los organizaran, cerca de cien menores (desde adolescentes hasta preescolares) se citaron al salir de clases y entraron al viejo cementerio victoriano armados con palos, cuchillos improvisados, varillas, cruces y sus perros. La policía llegó a un panteón lleno de morritos picando arbustos y asomándose a los mausoleos entre el humo rojizo de las chimeneas industriales; sólo lograron dispersarlos cuando trajeron al director de la escuela. La escena se repitió dos noches más con menos participantes hasta que se apagó. Investigadores posteriores lo ligan a un personaje del folclor local con dientes de fierro y a una vecina anciana a la que los niños molestaban por sus empastes metálicos expuestos.
Sombras y llantos entre las tumbas del viejo panteón porteño.